¿Qué es la empatía?

La empatía es la capacidad de percibir, compartir y comprender lo que otro ser puede sentir en un contexto común. Es decir, la capacidad de ponerse en el lugar del otro. Como en otros aspectos, existen personas más empáticas que otras, pero ¿sabías que todos podemos desarrollar la empatía?

¿En qué nos puede ayudar desarrollar nuestra empatía?

Es una pregunta muy común y la respuesta es muy amplia. Nos puede ayudar en muchos aspectos de nuestra vida. Si desde pequeños nos enseñaran a ser más empáticos, comprenderíamos mucho mejor las emociones, no sólo las que nosotros mismos sentimos (que también es muy importante), si no también las que sienten los demás. De esta manera, podríamos entender porqué otros reaccionan como reaccionan en diferentes situaciones del día a día y podríamos ayudarnos más entre nosotros. Esto es algo que puede dar para un artículo entero, pero hoy vamos a centrarnos en lo que nos importa como actores o amantes de la interpretación.

¿Qué es la empatía?

¿Por qué es importante desarrollar la empatía como actores?

Como hemos definido al comienzo, la empatía es la capacidad de ponerse en el lugar del otro. Como actores, eso es lo que hacemos al interpretar un personaje. En numerosas ocasiones, me han preguntado mis alumnos cómo pueden decir el texto como está escrito si ellos no hablan así nunca o cómo pueden decirlo de cierta manera o sentir ciertas emociones en momentos puntuales, si ellos nunca lo dirían así. Aquí es donde la empatía nos es muy útil. Una de las reglas más importantes de la interpretación es nunca juzgar a nuestro personaje, hay que defenderlo a muerte, como te defenderías a ti mismo o más. Gracias a la empatía lo podemos conseguir. Podemos analizar al personaje con la mente abierta y buscar las razones por las que actúa como lo hace. Y sí, funciona con cualquier personaje, hasta el más villano.

Entonces, ¿cómo puedo trabajar la empatía?

Hay diferentes ejercicios que nos pueden ayudar a desarrollar la empatía. Desde la Escuela EDITA, te queremos proponer algunos con los que en seguida irán viendo cambios.

  • Observa más y escucha menos. A menudo nos resulta más sencillo escuchar las palabras en lugar de utilizar los demás sentidos. Por ello, a partir de ahora te propongo que (según la situación, por supuesto) prestes menos atención a lo que dicen (las palabras) y más a cómo lo dicen (el lenguaje corporal).
  • Escucha a las personas de tu entorno. Ve donde una persona con la que tengas confianza y pregúntale cómo está. Muestra verdadero interés y escucha lo que te cuente sin juzgar. Piensa en cómo le puede hacer sentir lo que te está contando y pregúntale si es así como se siente. De esta forma, pasará de contar hechos a hablar de emociones y te ayudará a entenderle mejor.
  • Observa a las personas (en la calle, en el súper…) e intenta ponerte en sus zapatos. Imagina porqué puede estar actuando como lo hace, qué puede estar sintiendo o qué puede estar viviendo. Lo importante no es acertar con las respuestas si no comprender que tenga razones para actuar así.
  • Escribe el nombre de alguien a quien odies o que no te caiga bien. Añade porqué no te cae bien (con una o dos cosas para empezar será suficiente) y busca qué puede estar viviendo esa persona para actuar así. Luego haz lo mismo con una cualidad (de comportamiento) tuya que no te guste nada. Sé realista.

No esperes resultados de la noche a la mañana, pero si realizas estos ejercicios con frecuencia, irás desarrollando tu empatía y verás que con el tiempo te resulta más sencillo. Con el tiempo, podrás interpretar cualquier personaje que te propongas con mayor comprensión y facilidad.

Espero que te sean de utilidad y si es así, te agradecería que compartieras este artículo con todos tus amigos, familiares y compañeros.

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